martes, 22 de febrero de 2011

HECHO RELIGIOSO, EL VELORIO EN UNA SALA DE VELACIÓN.

PRESENTACIÓN

El velorio como Hecho Religioso forma parte de la cultura, el cual tiene que ver con la religión en la búsqueda de Dios en donde se manifiesta un acompañamiento a los dolientes y en su vivencia las personas utilizan elementos para expresar su religiosidad como son: las oraciones, acompañar al difunto toda la noche, encender velones que representan la luz de Cristo. Visto como ese último momento para compartir con ese ser querido que ha partido a la presencia de Dios a gozar de la vida eterna y en el que se experimenta el dolor de su partida, es en ese instante y circunstancia precisa en que la persona se siente cerca de la muerte y reflexiona sobre su vida. Este hecho se ve mucho aunque permanece oculto, pues, diariamente muere gente a nuestro alrededor y la sociedad no se percata de ello.

Para visualizar la magnitud del velorio se tomaron apuntes de lo percibido y luego se organizó la información para confrontar este Hecho Religioso a la luz del caminar con Cristo y de las materias vistas en el IV semestre de la Licenciatura en Educación Religiosa, haciendo que la teoría dialogue con su realidad y viceversa.

En este orden de ideas se dará a conocer lo que pasa allí, expresando cuales son los fundamentos principales, objetivos, experiencias, vivencias, ritos, comportamientos que se viven en la sala de velación consignando este proceso en el presente escrito que se presenta.

1. JUSTIFICACIÓN

Lo que se pretende con este trabajo es dar a conocer que el Hecho Religioso del velorio es una realidad que la sociedad vive y experimenta en unión con Cristo, teniendo presente que su acontecimiento es un misterio. También compartir la investigación que se hizo de él por medio de unas observaciones, en las que se pudo analizar sus implicaciones en la cultura y religión como Cristianos Católicos.

Se apropio este hecho porque es accesible para que cada integrante del CIPA haga su observación, y de esta manera pueda socializarlo, para saber que es lo qué significa este acontecimiento en la vida del doliente y cómo puede influir en las personas que no tienen ningún parentesco con el difunto, tomando esa experiencia para darla a conocer a los que aun no tienen conciencia de lo que es un velorio.

El velorio tiene una gran importancia, si se refiere a la trascendencia que cada ser humano pueda darle, respetando de antemano toda creencia en cuanto a Dios. Al reconocer el trasfondo, se puede ilustrar que lo que hay dentro de el muestra que es un acto y una realidad que constantemente se experimenta, en la cual hay un encuentro entre personas en torno a un dolor, para darle la despedida a un ser querido que pasa de está realidad a otra muy diferente, con la confianza de que estará en la presencia de Dios. Todo esto muestra y ayuda a la valoración de la perfección e infinitud de aquel que nos ha creado y tiene poder sobre la vida. Por ello se considera pertinente la observación del velorio enfocada en una sala de velación.

2. OBJETIVOS

2.1 General

Reflexionar entorno a las diferentes situaciones que se viven en un velorio como hecho religioso, con el fin de hacer un análisis que lleve a la comprensión profunda del sentido que tiene para los cristianos católicos en relación con la muerte, la vida y la fe.

2.2 Específicos

Ø Observar y acercarse al hecho religioso del velorio.

Ø Dar una mirada a sus orígenes.

Ø Identificar cuales son las situaciones más importantes que se viven en este hecho.

Ø Analizar el velorio a la luz de las diferentes asignaturas vistas en el IV semestre de la licenciatura de Educación religiosa.

Ø Profundizar en la importancia que tiene el velorio.

3. DESCRIPCIÓN

A continuación se empezara a considerar las etapas que hacen parte de este hecho, mostrando lo que se observo de una manera detallada y concreta.

3.1 ESPACIO

3.1.1 Sala de velación.

Ø En la entrada se encuentra un libro puesto en un atril, en el cual se deja un mensaje de condolencia, firma, teléfono, dirección de las personas que asisten al velorio, un letrero en el que aparece el nombre del difunto, la hora y lugar del sepelio.

Ø Es un lugar pequeño, pintado de colores claros, con luz tenue, tenia un jardín detrás del Féretro al cual le entraba ventilación y luz, habían poltronas cómodas alrededor de la sala y un teléfono. el sitio era bastante frío, se sentía aroma a flores, silencio y un ambiente de paz. Un altar con una cruz de madera.

3.2 OBJETOS

3.2.1 Féretro.

Ø Color madera en forma rectangular del tamaño del difunto con una tapa que permite ver el rostro, a través del cubre caja y unas pizarras a los lados para poder agarrarlo, ubicado en la mitad del espacio sobre cuatro soportes de madera, encima de el un ramo de flores.

3.2.2 Cruz - velones

Ø Entre el jardín y el féretro había una cruz grande de madera posada en una plancha de cemento, y dos velones en candelabros de color rojo encendidos.

3.2.3 Ramos

Ø Habían varios ramos de flores como rosas, girasoles, margaritas, copones alrededor del féretro, de colores rojo, blancos, rosados, amarillo en soporte de bambú y con la tarjeta de quien la envió.


3.2.4 Religiosos

Ø Camándulas, denarios, escapularios, libro de oraciones, cuadro de la virgen y santos.

3.2.5 Poltronas

Ø Estáticas ubicadas alrededor de la sala, contra la pared, confortables.

3.3 PERSONAS

Ø Los dolientes, familiares cercanos y orador.

Ø Amigos, conocidos, vecinos.

Ø Adultos, jóvenes, y niños de ambos sexos.


3.4 ACTITUDES

Ø Avisar que la persona falleció

Ø Las personas visten de color oscuro y claro, lentes oscuros con lo que manifiestan su duelo, tristeza, dolor, frustración.

Ø Los amigos y conocidos le dan el pésame al doliente, abrazos, besos, manifestándoles su apoyo y dándole ánimos en ese difícil momento.

Ø Hay rostros tristes y pensativos que manifiestan el dolor, llanto, silencio, desespero, miradas perdidas de impotencia, incredulidad.

Ø Los acompañantes están sentados alrededor del difunto, tienen conversaciones acerca de la persona que falleció ¿Cómo murió? ¿Cómo fue?, ¿Cuánto lo querían?, ¿Cómo era?, los recuerdos se le vienen en la mente etc. y otros asuntos.

Ø Salen y entran de la sala, en la oración todos se reúnen alrededor del féretro, oran de pie y sentados.

Ø Querer ver, y no ver al difunto.

Ø Vienen personas de otros lugares.

Ø Los familiares presentan a los amigos y familiares desconocidos que llegan a la sala.

Ø Inconformidad con personas que llegan, hay reconciliaciones.

Ø Celulares en silencio, no comen en la sala.

Ø Las personas hablan, comen, fuman e ingieren licor por fuera de la sala.


3.5 PALABRAS

Los asistentes al velorio alientan al doliente por medio de palabras de ánimo como:

Ø El o ella está en el cielo.

Ø Está descansando en paz.

Ø Dios lo tiene en sus brazos.

Ø Dios lo tiene en su gloria.

Ø Dios perdonará sus pecados.

Ø Hay que orar mucho por el.

Ø Mi sentido pésame

Ø Tenga mucha fortaleza y confianza en Dios.

Ø Oraciones: pidiendo por el alma del difunto y las del purgatorio y fortaleza para los dolientes a Dios y a la virgen.

Ø Canciones de alabanza, gratitud.

Ø Lectura de la novena.

3.6 RITOS

Ø Se santiguan.

Ø Hacen oración a Maria con el santo rosario pidiendo interseción por el alma del difunto, a Jesús por medio del rosario de la misericordia.

Ø Hay libro de oración.

Ø Observación al difunto.

Ø Acompañan al difunto toda la noche en vela, los familiares y personas allegados.

Ø Dar las condolencias.

Ø Que envíen ramos de flores.

Ø Toman café y aromática

3.7 INSTITUCIÓN SOCIAL

Ø El lugar se llama la ofrenda: parques cementerios, crematorios, salas de velación.

Ø Este fenómeno es católico, su duración es de aproximadamente dos días una noche.

4. MOMENTOS SIGNIFICATIVOS

En el velorio hay unos momentos que tienen trascendencia para los dolientes y personas asistentes los cuales mencionaremos a continuación.

4.1 Ver el cadáver del difunto. En este acto la persona se llena de recuerdos y se da cuenta de la fragilidad del ser humano y cómo de un momento a otro la pérdida de ese ser querido cambia su vida para siempre. Se apodera de él un gran dolor que no puede evitar, por que es una realidad.

4.2 Ver a los familiares. En este momento el doliente se siente acompañado, y encuentra regocijo, también tristeza por que es en estos momentos en los que se vienen a encontrar.

4.3 Pésame. La persona doliente siente ese apoyo y animo que le brinden, pero también siente que nuevamente le recuerdan la muerte de ese ser querido.

4.4 Acompañamiento. El doliente no se siente solo, pues hay personas que con ese acto de presencia lo acompañan en su dolor.

4.5 Oración. Con ella este momento tiende a ser más tranquilo, por la seguridad y certeza de que Dios se compadece del alma del difunto, llevándolo a su presencia y fortaleciendo a los que quedan sufriendo por la perdida.

4.6 Vigilia. Momento en el que se acompaña en vela al difunto orando por el, pidiendo a Dios para que perdone sus culpas y pueda llegar a su presencia, es de una noche.

5. EL VELORIO EN LA SALA DE VELACIÓN

5.1 El sentido de la muerte

Un tema que es el principio y el fundamento para que exista el hecho del velorio que ayuda a introducirse en el, es la Muerte suceso humano que está en relación con su existencia, pues desde que el hombre nace ella esta presente formando parte de su vida, pues no se sabe ni el día, ni la hora en que se va a morir (Mt 24,36), puesto que la muerte es inesperada, misteriosa y cuyo significando es una variación de la vida no su final, después de ella el espíritu vuelve a Dios y el cuerpo a la tierra de la cual fue formado (Ecl 12,7), esto refleja que cuando ocurre hay una continuación y finalidad; llegar a Dios que es el Creador, retornando a él por medio de este fenómeno natural cuya experiencia es irrefutable y única. San Agustín al referirse a ella decía: “la relación que caracteriza más profunda y generalmente al sentido de nuestro ser es la de la vida con la muerte, ya que la limitación de nuestra existencia mediante la muerte es decisiva para la comprensión y valoración de la vida”. En esta mirada que se hace al suceso de la muerte da cuenta que para que exista el velorio debe haber un difunto, aquella persona que ha abandonado su cuerpo mortal para vivir en el plano espiritual.

En algunas situaciones tienden a asociar la muerte no como misterio sino como algo mágico creyendo que por medio de ella se recibirán favores, como por ejemplo “cuando un difunto se encuentra solo sin acompañantes, colocan debajo de su cabeza una lista con deseos con la esperanza de que se cumplan, también cuando una persona es asesinada se acostumbra amarrar los dos dedos de los pies pulgares con la intención de que el difunto atormente a su asesino, como consecuencia que el remordimiento lo haga confesar su delito ”[1]. En cambio para el cristiano comprometido con su fe la muerte es ese paso para estar y encontrarse con Cristo que ha resucitado gozando de la vida eterna.

5.2 Significado e historia del velorio

El nombre del velorio parte de la palabra velar que proviene del latín “vigilare”; estar atentos y permanecer despiertos lo cual se hace por mandato (Mt 24, 42), otro significado es “pasar la noche al cuidado de un difunto” (Drae diccionario de la real academia Española, 2001).

“El velorio como rito empezó a practicarse luego de la edad media, tomándolo como ese tiempo de espera, ya que habían ocurrido casos en los que se creía que la persona había muerto y luego despertaba, lo cual era una enfermedad llamada catalepsia; donde la persona pierde los signos vitales, se queda inmóvil, aunque se encuentra en un estado consciente aparenta estar muerta”[2]. También se dice “que el hecho del velorio es una tradición nacida de influencias de la raza negra e indígena; en la raza negra practicaban el rito manifestando el afecto que le tenían a esa persona que había fallecido con la intención de retenerla. La raza indígena lo practicaba por la creencia de que al tener a sus muertos durante un lapso de nueve días, se fortalecerían para el viaje que iban a emprender”[3]. Ahora habría que decir que en nuestra actualidad y en relación con lo religioso ese momento del velorio tiene otra connotación o significado, ya que esa costumbre nacida de esas ideas poco a poco a desaparecido a medida que el hombre crece en la fe, se da cuenta que el cuerpo es despojo y que lo importante es el alma. Como se dijo anteriormente se celebra después del fallecimiento de una persona y se realiza con la intención de acompañar a los dolientes, de estar por ultima vez con esa persona que a partido a reunirse con Dios, a orar para que el alma se valla a descansar y también por aquellos que quedan sufriendo.

5.3 El lugar de velación

Anteriormente el velorio se realizaba en el hogar de la familia del difunto para crear un ambiente de cercanía y familiaridad, también debido al pacto que él contraía con su familia de ser velado en su casa de no ser así vendría a asustarlos, esto tenia la repercusión de que se creía que en la casa quedaba un ambiente de muerte y por ende quedaba encantada, también se encontraba la dificultad de que los ambientes eran muy pequeños e inapropiados para celebrar el rito. Para cambiar esta situación y alejar el fantasma de la muerte de los hogares se han construido casas de velación, cuyo nombre viene de la palabra tanatorio (tana=muerte, torio=casa). En Pereira la primera casa de velación que se construyo fue la soledad llamada ahora los olivos, cuya arquitectura era de madera que al ser modernizada perdió el romanticismo y ya no se parece casa para la muerte. En ella surgió la idea de colocar un orador, de regalar flores, servicio que no existía en los hogares, esto motivo a que más personas utilizaran las salas. Aunque las salas de velación tienen mucho auge todavía desde el punto de vista social se nota la falta de acoplamiento a la idea, puesto que en la clase media este hecho en algunos casos se sigue haciendo en el hogar, ya sea por motivos económicos o afectivos lo que no pasa en la clase alta.

5.4 Concepción del velorio en diferentes religiones

En la religión del Shintoismo los asistentes al velorio manifiestan su respeto y hacen ofrendas con flores, agua y hojas de loto que presentan de rodillas, el luto dura siete semanas desde el funeral, utilizan el color blanco (el color de los muertos).

En el Judaísmo se debe acompañar el difunto hasta el entierro sin dejarlo solo en ningún momento, los parientes ayunan durante un día, no cocinan alimentos, pues se considera impura la casa donde ha fallecido la persona, si la pérdida es de un familiar cercano, se rasgan las vestiduras y se cubren la cabeza con cenizas; también es tradición dar siete vueltas alrededor del féretro y los familiares tienen prohibido trabajar durante los primeros siete días de duelo, el difunto se prepara siendo lavado y amortajado cubriéndolo con una túnica blanca.

Los Musulmanes por medio del rezo de una oración que es obligación para cada asistente al velorio manifiestan su sentir hacia ese hecho, esta se lleva a cabo en el “Musallah”, el difunto se lava mínimo tres veces y luego se envuelve con una o dos sábanas, el “hidaad” es el nombre con que se le conoce al luto que se manifiesta con el color blanco, este dura máximo tres días para las mujeres aunque si el que muere es el marido durara cuatro meses y diez días.

En el Islam el luto es expresado con el color blanco que significa pureza y arrepentimiento.

5.5 concepción del velorio en diferentes culturas

En las diferentes culturas también tienen esa forma de expresar su congoja, los Afrocolombianos después de que muere la persona hacen oraciones y cantan alabaos, también juegan domino, se reparten bananas, comida y bebidas; en el Pacifico el velorio reúne a todos los vecinos en torno a ese hecho donde se vive la solidaridad. En Oriente en algunas culturas africanas el blanco significa color de duelo y tenían la idea de que con el los Espíritus no los verían, por lo tanto no los molestarían, el negro simboliza dolor, pesar, congoja por eso se utiliza en los velorios; en Occidente el negro, gris, azul marino se relacionan con la tristeza y seriedad; en algunas zonas del caribe se suele utilizar el blanco en actos solemnes.

6. ANÁLISIS INTERDISCIPLINAR

Al morir una persona el sentimiento que domina es una melancolía profunda que corresponde al sentimiento de impotencia, fragilidad, soledad, desasosiego, ausencia, dolor, remordimiento, perdón, los cuales se manifiestan en las actitudes de las personas que asisten al acto del velorio expresando su dolor con lagrimas, y el no aceptar que esa persona se ha ido. Un ejemplo muy significativo que podemos encontrar en la Sagrada Escritura en el Antiguo Testamento es la muerte de Jacob y como su hijo José expreso su dolor llorando y besando a su Padre (Gén 50, 1), también como el pueblo de Israel al ver que había muerto Aarón lo lloro por treinta días, siendo un momento significativo para ellos a pesar de que Aarón había desobedecido al Señor, en ese tiempo como ahora el mero hecho de saber que una persona muere, así haya tenido errores y desobediencias al Señor no deja de dolernos y de que tengamos ese sentimiento de ausencia (Núm 20, 22-29).

En esa experiencia de sentir el vació de perder a ese ser amado o allegado, la persona permanece despierta durante la noche junto al difunto queriendo compartir los últimos momentos a su lado, en este acto de acompañamiento ayudan al difunto a llegar a la presencia eterna, iluminando su camino por medio de las peticiones para el perdón de sus pecados, para ello el cadáver debe ser preparado para evitar malos olores y enfermedades lo cual se ve manifestado en (Gén 50, 3) donde embalsamaron el cuerpo de Jacob por cuarenta días. En este acompañamiento las personas que asisten al velorio también manifiestan su sentir y comprensión del dolor mostrándolo en el color de su ropa que puede ser oscura (tristeza, dolor, soledad, negativismo) o clara (tranquilidad, pureza, transparencia, paz) en condición de luto, esto se refleja en esa actitud que tomaron los egipcios cuando le guardaron luto setenta días a Jacob (Gén 50,3). Antiguamente el luto era para todo; no se veía televisión, no se escuchaba música y se tapa todo de negro, se llevaba en el tiempo del velorio durante el novenario y hasta un año siguiente, las mujeres vestían riguroso color negro que de manera exterior manifestaba el sentimiento de soledad que embargaba a la familia, también se abstenían de ir a fiestas y lugares de mucho fulgorio. Las viudas lo llevaban estrictamente lo que imposibilitaba que se volvieran a casar, en los últimos tiempos no se efectúa con tanta meticulosidad. En la religión Católica el luto se guarda por nueve días, aunque muchas personas no lo practican, pues se dice que se lleva por dentro; la iglesia simboliza el morado y el negro como colores que van de la mano para este tipo de duelo en cuanto a vestimenta se refiere.

El velorio, es ese momento en que las personas que asisten a él están acompañando al difunto y a sus familiares en los días de dolor, mostrando su apoyo, esa participación genera solidaridad independiente de los pensamientos que cada persona tenga en particular estando en común unidad. La situación vivida en este momento acarrea desespero, angustia, tristeza de ver la imposibilidad de no poder hacer nada frente a los designios de Dios, el hombre por su naturaleza humana tiene un vinculo con ese ser supremo que es su creador, esto unido a ese momento de estar tan cerca del fin último crea la necesidad de que busque con más ahínco lo sobrenatural. Esto puede llegar a significar para las personas un recordar sobre el pasaje Bíblico del Éxodo en el que Moisés hace salir a los Israelitas del mar rojo hacia el desierto, y que allí anduvieron tres días en búsqueda de agua (Éx 15,22), lo que se puede confrontar en estos días de espera que sirven para reflexionar sobre el camino que deben tomar para asumir un cambio en sus vidas y tener un encuentro cercano con Dios, este desierto lo asemejamos con la realidad de lo que significa el velorio por que en la condición que se ve el ser humano en medio de ese duelo puede ser muy significativo tanto para su vida como para la concepción que tenga de la muerte o por el lado de la convicción que posea, crea que el difunto esta al lado del altísimo. La actitud que toman las personas después de que ya fallecen sus parientes, hace que interioricen que fue lo que les falto hacer por esa persona, esto hace que a la luz de Cristo entiendan que el amor es para manifestarlo en vida por que es un regalo divino.

Un medio que ayuda para que los dolientes se recojan es la oración que hace el orador quien es un agente de pastoral que sirve como facilitador entre la relación de los dolientes con Cristo. Esta persona para poder dimensionar lo que significa ese momento, ha recibido el llamado a cumplir esa misión partiendo desde un proceso religioso, en el cual se ha formado espiritual y doctrinalmente. Él ha aprendido por medio de la evangelización que le ha ayudado a cimentar su conocimiento, pues solo no podría construirlo, poniendo en práctica este aprendizaje en el transcurso de su vida ha logrado desarrollarlo. Lo que ha aprendido son las oraciones adecuadas para manifestar la esperanza que ayudará a las personas para enfrentar este hecho de la muerte y superar las crisis con miras hacia la resurrección y la salvación. La Iglesia en el transcurso del tiempo ha crecido, pero el hecho del velorio no lo ha hecho, pues aunque en el se evidencia pastoral no se ha profundizado en el sentido de “pastoral de la esperanza” en la que se formen ministros consagrados especialmente para atender los funerales y así evangelizar el sentido que se le da a la muerte; en este momento no se esta dando, pues quien nombra al orador es la funeraria y no la Iglesia lo que manifiesta la poca preocupación por atender a este hecho religioso pastoralmente.

El velorio como fenómeno religioso, hace parte de la creencia de los cristianos católicos, lo cual esta impregnado en nuestra cultura. En el transcurso de su existencia el ser humano adquiere ciertos valores como el respeto a la vida y la esperanza que después de la muerte hay salvación, todo esto inculcado por la familia que es la primera escuela donde los padres son los educadores de sus hijos, quienes en torno al velorio les enseñan desde niños a asistir a los funerales, aunque no comprendan lo que significa.

El medio familiar y social son agentes importantes en el aprendizaje, desarrollo y formación de los individuos que se da en la educación de la primera infancia, “sin embargo, si ellos actúan por si solos y sin una dirección científicamente concebida de la estimulación, puede que no sea el adecuado”[4]. Lo cual no sucede con el conocimiento del velorio aunque estos medios influyen no necesitan de una dirección especializada, se observa que para el hecho del velorio no hay instituciones encargadas de dar este conocimiento directamente, pues si bien enseñan clases de religión en ellas no se incluye este tipo de instrucción, el se aprende por medio de la observación y la práctica que se adquiere desde pequeños impregnada en la cultura, los padres lo enseñan desde su experiencia y vivencia estimulando este aprendizaje al hacer que el niño participe de el. En esto hay que tener en cuenta el tipo de creencias que posee la familia, pues en las diversas religiones varían la forma como se practica el rito.

“los ritos, las personas lo realizan en lugares especiales (sagrados) y en momentos señalados”[5]. La sala de velación es un espacio sagrado que ha sido destinado para que sus familiares tengan y puedan acompañar a su ser querido que se ha marchado para tener ese encuentro con Dios. En este lugar donde hay un ambiente de silencio, paz y serenidad, los acompañantes interiorizan acerca del acontecimiento que los embarga, el ha sido destinado, adecuado y separado del mundo para realizar este acontecimiento, lo cual permite al hombre descubrir que tiene falencias, que necesita de los demás y sobre todo de Dios para salir de la angustia que lo agobia y hace que se olvide de si mismo. En la religión del shintoismo podemos observar que en el espacio sagrado preparan un altar donde una berenjena es utilizada como ayuda para que los difuntos encuentren su camino. En la cultura afrocolombiana en el velorio se hace un altar muy decorado con flores, el cual es tomado como espacio sagrado.

Las circunstancias como asistir, observar y estar en ese lugar apropiado para que se efectúe el rito, ayuda a qué se adquiera un aprendizaje en forma natural por medio de la vivencia y la experiencia, donde se capta se percibe y se representa los aspectos fundamentales de lo que se aprende. En este aprendizaje hay cambios en el comportamiento del individuo que se ven manifestados en el dominio progresivo de lo que se esta aprendiendo y reflejado en el contacto que este tiene con las demás personas que asisten al velorio a través de los sentidos.

En este espacio hay unos objetos sagrados que permiten discernir el valor religioso por el cual el hombre hace uso de ellos y que reflejan la presencia de Dios; la cruz es la señal que manifiesta la fe de las personas que son católicas, pues ella significa salvación; la Biblia simboliza la palabra de Dios que esta presente en este momento en el que se pierde la esperanza, y se recurre a ella para encontrar consuelo, y la fortaleza para aceptar los designios de Dios. Para los afrocolombianos colocar un moño negro que hace alusión a una mariposa y debajo de el un crucifijo significa los objetos sagrados.

Las personas se unen con su realidad profana a la realidad trascendente por medio del rito, en el cual están reunidos alrededor de un féretro, y en cuyo lugar hay muchos ramos de diferentes colores que dan un ambiente de vida aunque en el este presente la muerte, las flores simbolizan la entrada al jardín del altísimo, representan el afecto que se le tenia al difunto y sus colores significan paz, alegría, consuelo, esperanza, fortaleza, gratitud y aprecio. Hay velones encendidos que son signos que manifiestan por medio de su luz a Cristo en medio de esa oscuridad que ilumina el camino hacia la eternidad y simbolizan su protección, por ello alrededor del féretro se colocan cuatro velones. Los afrocolombianos creen que los ritos fúnebres permiten una comunicación con sus ancestros, por lo que utilizan una cinta con el nombre del difunto y utilizan un vaso con agua debajo del ataúd, el cual luego del entierro lo dejan por nueve noches para que el difunto calme su sed y luego se toman el agua restante como medicina.

Los acontecimientos de Dios permiten que las personas entren en contacto con su salvación, manifestando su fe hacia el ser supremo por medio de oraciones que forman parte del rito, las cuales se hacen con la intención de que ayuden a que el difunto se plenifique y pueda llegar a la presencia de Dios, teniendo en cuenta que los sacrificios, oraciones y limosnas son esos medios para que Dios deje en eterno descanso a la persona por quien se ora (2 Mac 13,10). También se hace oración por todos aquellos familiares y allegados que quedan sufriendo por la perdida de ese ser querido. Como se dijo anteriormente hay un orador encargado de esta labor, pero también hay personas ajenas a la sala que de una u otra manera tienen formación, aprendiendo desde niños ciertas tradiciones que se transmiten mediante la enseñanza y no por herencia biológica, la cual se da en el hogar, no en colegios ni en instituciones que en el transcurso de la vida refuerza su sentido espiritual en esa unión con lo religioso y en la relación con Cristo por medio de la Iglesia. Otra tradición que utilizan para entregar el alma al difunto a Dios es la oración a la virgen Maria haciendo suplicas a través del santo rosario intercediendo por el perdón de sus pecados.

Este hecho entorno a lo religioso despierta la fe de todos aquellos que asisten al velorio teniendo un encuentro cercano con Dios, al participar en la oración que se hace por la persona que ha fallecido con la intención de que tenga descanso eterno, por la familia para que pueda tener fortaleza y pueda superar el dolor, todo esto se une a la reflexión que se despierta entorno a lo inesperada que es la muerte. En muchos casos las oraciones se hacen por repetición y la persona no sabe el significado de lo que dice, aunque tiene presente que ellas ayudan al alma del difunto a encontrar su camino. Las actitudes que se dan entorno al velorio como estar en silencio, utilizar vestidos sobrios, enviar flores, observar al difunto son aprendidas por medio de la imitación.

En este ultimo momento se manifiesta la esperanza de que hay una vida después de la muerte y que Cristo esta presente acompañando en el dolor.


7. PARA REFLEXIONAR

EL DUELO

Hijo, por un muerto derrama lágrimas,

y como quien sufre cruelmente, entona un lamento;

entierra su cadáver según el ritual,

y no seas descuidado con su sepultura.

Llora amargamente, date fuertes golpes de pecho,

hazle el duelo según su dignidad,

un día o dos para evitar murmuraciones,

pero luego consuélate de tu tristeza.

porque la tristeza lleva a la muerte,

y la pena del corazón consume las fuerzas.

En la adversidad se prolonga la tristeza,

una vida de miseria aflige el corazón.

No te abandones a la tristeza,

evítala, acordándote del final.

No olvides que no hay retorno,

al difunto no le aprovecha tu tristeza, y te harás daño a ti mismo.

“Recuerda mi sentencia, que será también la tuya:

a mi me tocó ayer, a ti te toca hoy”.

Cuando un muerto descansa, deja que descanse su memoria, consuélate de él, porque ha dejado de existir.

(Eclesiástico 38, 16-23)


8. CONCLUSIONES

Ø Seguir confrontando este hecho religioso con las próximas materias y con la realidad.

Ø Por medio de este hecho poder aprender que la vida que nos regalo Dios es sagrada aunque no dura para siempre, por lo tanto hay que vivirla en buenas condiciones.

Ø Que la práctica teórica se puede confrontar con la experimental, lo que permite entender los acontecimientos que se viven en la sociedad a la luz de Cristo para que sirvan de base en la vida de las personas.

Ø Hay una gran necesidad de que se elabore una pastoral que permita reeducar y sensibilizar a la comunidad creyente, entorno a los comportamientos, gestos y expresiones sagradas que hacen parte de este acontecimiento en el cual se vislumbra el final y el comienzo de un proceso existencial.

9. BIBLIOGRAFÍA

Biblia de Jerusalén

CÉSPEDES DE LOS RIOS, Behitman Alberto. Pentateuco y Narrativos IV semestre LER. 2008.

BETANCURT JIMENEZ, Álvaro Eduardo. Fenomenología de la Religión. IV semestre LER. 2008.

OSPINA OCHOA, Jorge Enrique. Pastoral fundamental. IV semestre LER. 2008.

GAVIRIA CANO, Ana Sofía. Psicología Educativa. IV semestre LER. 2008.

VILLOTA GALEANO, Fabián. Antropologia Cultural. IV semestre LER. 2008

DE MIER, Francisco. Apuesta por lo Eterno: Escatología Cristiana. San Pablo. Madrid: 1997. p. 343.

BOF. G. Muerte. Diccionario teológico interdiciplinar III. Ediciones sígueme salamanca: España, 1982. pp. 612-627.

Kottak, Conrad Phillip. Antropologia Cultural. Espejo para la Humanidad. Mcgraw-Hill: España, 1997. pp. .81-94.

Asociación Mundial Educadores Infantiles. La Educación de la Primera Infancia, Reto del Siglo XXI. Trillas. México: 2006. pp. 9-19.

Otras fuentes

http://Es.wikipedia.org/wiki/velar_18k.

http://arteenlared.com/venezuela/detodounpoco/velorio.

http://es.wikipedia.org/wiki/Velorio.

http:// www.dircom.udep.edu.pe/boletin/arts/art2044html.

http://www.cosasdecuras.com/index.php?option=com_content&task=view&id=371&Itemid=85.

Entrevistas

HENAO OCAMPO, Fabián. Diacono permanente. Entrevista. Parroquia san Pedro y san Pablo. Los Naranjos, dosquebradas. 2008.

MENESES LOPEZ, Francisco Ezequiel. Presbítero. Entrevista. Parroquia Maria Rosa mística. Campestre A, Dosquebradas. 2008.


[1]HENAO OCAMPO, Fabian. Diacono Permanente. Entrevista. Parroquia san Pedro y san Pablo. Los Naranjos, Dosquebradas. 2008.

[3] MENESES LOPEZ, Francisco Ezequiel. Presbítero. Entrevista. Parroquia Maria Rosa mística. Campestre A, Dosquebradas. 2008.

[4] Asociación Mundial Educadores Infantiles. La Educación de la Primera Infancia, Reto del Siglo XXI. Trillas. México: 2006. pp12

[5] Kottak, Conrad Phillip. Antropologia Cultural. Espejo para la Humanidad. Mcgraw-Hill: España, 1997. pp.87.

No hay comentarios:

Publicar un comentario